tag:blogger.com,1999:blog-147485802009-06-24T10:39:20.614-06:00Los derechos, en serioEsta página es un espacio de discusión académica, filosófica y jurídico política, destinada con preferencia, mas sin exclusiones, a mis alumnos de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile.Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.comBlogger9125tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-23986044458483793182007-07-19T01:15:00.000-06:002007-07-19T01:26:00.615-06:00Tania<a href="http://2.bp.blogspot.com/_hNZ3Bym-9g4/Rp8QtvheCHI/AAAAAAAAAAM/JlMs6BBDa6w/s1600-h/Tania.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_hNZ3Bym-9g4/Rp8QtvheCHI/AAAAAAAAAAM/JlMs6BBDa6w/s320/Tania.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5088804481988954226" /></a><br />Te veo junto a Juan Pablo, Miguel, la Paty y todavía no lo puedo creer.<br /><br />Eran las 7 de la mañana. Una mañana oscura de este crudo otoño. La radio Cooperativa sonando como de costumbre, para torturarse con que te digan la hora a cada rato y saber que te estás atrasando, al son de ese tamborileo que indefectiblemente me recuerda a la dictadura, saliendo cada mañana apurado al colegio, luego de escuchar las noticias trágicas.<br /><br />Fue ese mismo sino el que me persiguió y me cogió de sorpresa ese día. Mientras me ponía la ropa luego de la ducha escucho un nombre familiar. No lo proceso en ese momento –la defensa cerebral inmediata, no, no puede ser– para unos segundos después reflexionar que había escuchado bien: Tania Goles. Sí, habían nombrado a mi compañera de curso en la radio. Subo el volumen y Sergio Campos describe en forma dantesca como un chofer de micro criminal atropelló y mató a la Tania.<br /><br />Me quede sin respiración y tuve que sentarme varios minutos para procesar la noticia. Perplejidad, desorientación, pena, rabia, incredulidad. A los minutos, las llamadas telefónicas, los saludos, compañeros que nos hemos visto hace tiempo, preguntando por la hora del velorio y el funeral: horror.<br /><br />Imposible no recordar a ese puñado de niños de 17 y 18 años que llegamos el 90 a la U, a la gloriosa Escuela de Derecho, llenos de sueños, concientes de que íbamos a cambiar Chile y el Mundo –la arrogancia de la juventud– bellos o embellecidos por nuestros sueños, embriagados de vida, borrachos de sabor y de color.<br /><br />Tania, te recordé con cariño, recordé nuestra última conversación hace un año, en la Escuela, trivial, sin grandilocuencia ni frases para el bronce, y por lo mismo exquisita. Recordé tu belleza y tu carácter de los Balcanes, tus arengas socialistas y tus burlas a los radicales, me acordé de esa comida en la casa de tus papás, de las conversaciones con tu papá, ese gran personaje, izquierdista rotundo y bonachón, y ese licor yugoslavo que me dejó viendo estrellas.<br /><br />Por qué mierda tiene que existir la muerte. Por qué te arrebató a ti y no a tantos canallas que la merecen. Parece que la Parca no es asunto de méritos, sino de misterios. Y viene para que reflexionemos en banda: ¿valió la pena tanto desvelo en cosas que no fuera ser felices, conocerse a concho y disfrutar en la U? ¿Cuántos minutos menos de disfrute tuvimos por ocuparnos de tonteras? ¿Cómo llega y nos arroja del mundo sin aviso?<br /><br />En fin, se que son lugares comunes, pero no se me ha pasado la rabia con tu partida, Tania. Ni Némesis ni nuestro Señor Jesucristo podrán convencerme que hay algo de justicia en la muerte. Pero nadie nos arrebatará el privilegio de haberte conocido y tu paso luminoso por nuestras vidas. Cuídate Tania. Como no soy tan materialista, creo que nos vamos a encontrar… por ahí.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-2398604445848379318?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1146025277652122362006-04-25T22:17:00.000-06:002006-04-25T22:21:17.666-06:00El Empleo Juvenil y el Grito de Francia. ¿Cómo estamos por casa?<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/1600/Tiempos%20Modernos%2003.jpg"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/320/Tiempos%20Modernos%2003.jpg" border="0" alt="" /></a><br />Para enfrentar desde el Estado y las políticas públicas la problemática del empleo hay dos grandes visiones: la primera nos dice que es un mero problema de asimetrías de información en el mercado del trabajo; la segunda, que es un problema inherente al modelo económico, y que por ende, necesita ser enfrentado por el Estado, con un “enfoque de derechos”.<br /><br />La distinción no es baladí. Si asumimos la primera concepción, la solución está dada por la sola información de mercado, vale decir, conectar a la oferta con la demanda de empleo. El “precio” de la mano de obra, en consecuencia, se fija por el mayor valor que el trabajador exhiba dentro de ese mercado, lo que moverá al empleador a contratarlo y a pagarle más.<br /><br />Al Estado, en dicha concepción, le asiste sólo un rol de intermediador laboral, de facilitador de información para lograr que la oferta y la demanda de trabajo se encuentren.<br /><br />Esta concepción tiene una grave falencia. Supone que la “culpa” del desempleo es del trabajador, vale decir, que por su falta de competencias básicas de empleabilidad (escasa formación específica, educación básica o media incompleta, exclusión de la educación superior, etc.) los empleadores no están dispuestos a pagar más por el trabajo ni están dispuestos a la contratación. En esa misma línea, las “rigideces” del derecho del trabajo (pagos de indemnizaciones, ingresos mínimos fijados por ley, pagos obligatorios de cotizaciones previsionales y de salud, etc.) conspiran contra el pleno empleo, ya que implican un “impuesto al trabajo” un gravamen a la actividad productiva del empresario. El epónimo de esta tendencia es el dogma de la “flexibilidad laboral” prédica permanente del neoliberalismo, y su corolario, la jibarización de los elementos protectores de la legislación laboral.<br /><br />En cambio, si asumimos la segunda concepción, la “culpa” del desempleo no es del individuo trabajador, que solo, por sí y ante sí, debe mejorar sus competencias para alcanzar mejores condiciones de empleabilidad, sino que es un problema del modelo económico, que la sociedad debe asumir como tal, y en un imperativo ético irrenunciable, actuar para que el trabajo sea efectivamente un derecho de quienes constituimos la sociedad chilena como una comunidad ética, actuar para remover las estructuras sociales que impiden la igualdad en dignidad y derechos. En esta concepción decimos que el Estado debe promover “políticas activas de empleo”.<br /><br />El “grito de Francia”, esas multitudes de jóvenes que salieron con fuerza a protestar a las calles en contra del proyecto de ley de Villepin, deben ser un fuerte llamado de atención para quienes tienen a su cargo las políticas activas de empleo en Chile. El proyecto francés respondía con una ortodoxia llevada al paroxismo a la primera concepción descrita: la culpa del desempleo juvenil es de los jóvenes. Para incentivar su contratación, entonces, debía desrregularse el contrato de trabajo juvenil, eliminar sus derechos, y la legislación protectora, eliminar las indemnizaciones en caso de despido injustificado, o dicho derechamente, otorgar libertad absoluta al empleador para despedirlos por cualquier causa, ya que en tal paradigma, la legislación protectora constituye trabas insalvables a la contratación. Como la culpa es del trabajador, subsidiamos al empresario, liberándolo del cumplimiento de la ley y expoliamos derechos a los trabajadores jóvenes.<br /><br />Los jóvenes franceses le han dicho al mundo “basta”. Basta de abusos, basta de solucionar los problemas estructurales de la economía echando mano a los derechos y aboliéndolos. Basta de flexibilidad laboral. Sí a los derechos de los trabajadores. Son las respuestas que sociedades civiles organizadas dan cuando se juega con sus derechos, bajo el dogma de la economía neoclásica, que bajo la vertiente neoliberal ha llevado al mundo al salvajismo económico, a un “estado de naturaleza” hobbesiano, pero peor aun que la concepción de Hobbes, ya que a diferencia del filósofo británico que utiliza la figura como pretexto para construir a partir de él su modelo de República Eclesiástica y Civil, para los discípulos de von Hayeck y Milton Friedman la concepción del hombre como lobo del hombre parece estar legitimada.<br /><br />En Chile el desempleo juvenil es tres veces más alto que la tasa de desempleo general. ¿Cómo impulsaremos las políticas de empleo en este segmento de la población? El enfoque mercantilista puede haber servido en el pasado, pero no es suficiente. Si algo podemos aprender del mundo global, sabremos que la solución francesa de Villepin no es solución. Se requiere un enfoque de derechos, que no implique la pérdida de garantías laborales, tan precarios en Chile si nos comparamos con las naciones europeas e incluso con algunos de nuestros pares de la Región.<br /><br />Después de décadas de la aplicación del dogma de la flexibilidad laboral en Chile, parecemos asistir a su ocaso. El gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, ha asumido como imperativo la construcción de un Sistema de Protección Social. Específicamente en el contexto del empleo juvenil ha impulsado dos políticas fundamentales en este ámbito. Subsidios a la contratación de jóvenes del programa Chile Solidario, es decir, jóvenes excluidos socialmente y en condiciones de pobreza extrema, que lleva asociado un plan de capacitación, apresto laboral y acompañamiento en la búsqueda de empleo; y un proyecto de ley recientemente enviado al Congreso Nacional, para bonificar la contratación de trabajadores aprendices en la empresa, jóvenes de hasta 25 años, en que el Estado (vale decir, la sociedad concebida como comunidad ética) va a bonificar un 50% del ingreso mínimo mensual por 12 meses a los jóvenes que sean contratados en planes de formación dual, a cargo de un maestro guía de la empresa, de modo tal que sean además capacitados durante su período de empleo. El programa de aprendices es una de las respuestas que podemos dar como sociedad a la problemática del desempleo juvenil.<br /><br />Otro elemento de exclusión de los jóvenes del mundo del trabajo es justamente la carencia de formación tradicional que muchos de ellos pueden exhibir (educación básica y media incompletas y falta de estudios técnicos o profesionales formales). Otro de los proyectos de ley en actual tramitación, presentado bajo el mandato del ex Presidente Ricardo Lagos, es el que crea el marco de competencias laborales, que una vez aprobado, va a permitir validar y reconocer públicamente los aprendizajes que se obtienen en la actividad laboral, fuera de la educación formal. Este proyecto, cuando sea ley, va a establecer un sistema nacional de certificación de saberes (competencias laborales) aprendidos dentro o fuera de aula, de modo tal que los jóvenes trabajadores, aun sin formación técnica o educación formal, van a poder transparentar y hacer reconocibles con un sistema público de certificación, sus competencias técnicas, que adquirieron en el ejercicio de su actividad laboral.<br /><br />Los derechos de los trabajadores, más aún de los trabajadores jóvenes, no deben ser jamás objeto de transacción en un mercado. Son producto de luchas centenarias, logros del movimiento obrero y sindical e imperativos de justicia en una sociedad que no puede seguir tolerando los niveles de desigualdad que exhibe. El trabajo y los derechos que a él van asociados, son un instrumento espléndido de distribución del ingreso y de promoción de la igualdad, que no pueden ser renunciados como eje de política pública. No aprendamos del gobierno francés, sino de su sociedad civil organizada, que dijo NO al abuso.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-114602527765212236?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1137665903678585302006-01-19T05:17:00.000-05:002006-01-19T05:18:23.693-05:00Declaración Secretaría de Derechos Humanos del Partido SocialistaMuy Estimad@s amig@s y compañer@s: <br /> <br />Queremos compartir con Uds. el orgullo de ser parte de un pueblo que es capaz de identificar claramente dónde están las oportunidades para seguir avanzando en mayores niveles de justicia social, que sabe derrotar a la oligarquía y abrirse paso con decisión hacia nuevas realidades sociales y culturales. <br /> <br />Nuestro pueblo ha dado un paso histórico, internacionalmente observado y valorado, en la lucha por el igual reconocimiento de la dignidad de hombres y mujeres y por el destierre de todas las formas de discriminación. Ello es una gran noticia para la vigencia de los derechos humanos y para la construcción de una sociedad que sepa venerar la Dignidad Humana en todas sus dimensiones. <br /> <br />Todos Uds. han sido parte de ese esfuerzo histórico. Por lo que junto con compartir nuestra tremenda alegría, queremos hacerle llegar nuestros agradecimientos a cada uno de Uds. que contribuyó con uno o más granos de arena a levantar ese dique democrático que ha permitido darle un gran frenazo a las aspiraciones restauracioonistas de los que hasta hace poco eran parte o apoyaban abiertamente a la Dictadura. <br /> <br />A todos, a nuestros camaradas y militantes de los partidos aliados de la Concertación. A nuestros amigos y amigas del Juntos Podemos y a todos los demócratas sin partido. En fin a todos los que nos acompañaron e hicieron posibe la gran gesta cívica de ayer: A TODOS Y A TODAS , MUCHAS GRACIAS!!! <br /> <br />Esperamos que podamos reencontrarnos muy pronto, en esos espacios de diálogo y participación que será nuestro deber prioritario impulsar para lle var adelante el Programa de Michelle Bachelet, especialmente en materia de derechos humanos, y así ayudar a que Chile se reconstruya como una comunidad ética que comparte real y profundamente los valores del respeto a la Dignidad Humana . <br /> <br />Reciban un abrazo fraternal, <br /> <br /> <br />SECRETARÍA NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS <br />PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE <br /> <br /> <br />16 DE ENERO DE 2006.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-113766590367858530?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com4tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1136821121230695622006-01-09T10:36:00.000-05:002006-01-09T10:38:41.243-05:00¿DEL HUMANISMO CRISTIANO BELIGERANTE DE PIÑERA AL AGNOSTICISMO NO MILITANTE DE BACHELET? Por Eric Eduardo Palma González, Doctor en DerechoLa estrategia electoral de Piñera ha repuesto en el debate político nacional dos temas que caracterizaron la política chilena de fines del siglo XIX, a saber, la lucha entre católicos y laicos y la cuestión social.<br /><br />El discurso del candidato quejándose por la ineficacia de las políticas de la Concertación en generar empleo e igualdad, no es sino la manifestación en el siglo XXI de la cuestión social: el salario mínimo no alcanza a cubrir más de un tercio del mes para una familia de 4 hijos.<br /><br />Que la Derecha atienda a la cuestión social no es nada nuevo, a principios del siglo XX, un caudillo, Alessandri Palma, que al parecer no es conocido por Piñera, convenció a un cierto sector del electorado que él encontraría la solución a la cuestión social. Obviamente no pudo, porque le fue imposible alterar el trato de mercancía, o recurso humano como se dice hoy día, del trabajo asalariado.<br /><br />Lavín y Piñera pueden considerarse como la repetición en el siglo XXI de la figura del Presidente Alessandri Palma. <br /><br />Cabría preguntarse entonces por qué lo que resultó exitoso en el pasado no tiene hoy por hoy el mismo impacto. <br /><br />Para efectos de este comentario me parece digno de destacar como limitante del éxito que alcanzó el León de Tarapacá, el otro componente de la campaña presidencial de la Derecha en los últimos seis años, la diferenciación del país entre católicos y ateos, o entre católicos y agnósticos.<br /><br />Lavín se ha encargado de citar a Dios cada vez que le ha parecido oportuno y en perfecta concordancia con su militancia católica conservadora, lo propio ha venido haciendo Piñera, claro, que con un afán mucho más utilitarista: erosionar el electorado DC de la Concertación.<br /><br />Sin embargo, su equipo electoral ha errado en el tono de la invocación transformando la propuesta en una demostración de catolicismo beligerante.<br /><br />El suyo no es un cristianismo que convoca sino uno que discrimina entre buenos y malos. En él, el catolicismo aparece como demostración de integridad moral y de posesión de la verdad. Incluso se ha llegado a admitir que los no católicos podrían ser hijos o hijas del Diablo.<br /><br />El error de este discurso radica en que desconoce la convivencia entre un agnosticismo, e incluso ateismo, no militante, y un humanismo cristiano observante y al mismo tiempo tolerante.<br /><br />La Concertación ha demostrado que la pugna católico – laica corresponde a una etapa de la convivencia nacional en que la cultura democrática y de derechos humanos era débil socialmente: parte de la elite chilena de fines del siglo XIX, por su legado de pugnas y guerras civiles (1829, 1851, 1859, 1891), no supo convivir a propósito de esta diferencia.<br /><br />No ha ocurrido lo mismo en los últimos 16 años y ello se debe a que en la lucha contra la dictadura ciertos católicos y ciertos agnósticos y ateos, aprendieron a reconocerse y a respetarse. Como dice el filósofo chileno Miguel Orellana, aprendieron a tratar como valores lo que no viven como valores.<br /><br />El sector ateo o agnóstico de la Concertación, partiendo por el propio Presidente Lagos, no ha adoptado una actitud militante a este respecto. Por su parte los sectores católicos y cristianos han mirado a sus compañeros de ruta como los hombres de buena voluntad a que se refería Jesús, que, sin ser creyentes, son amados como hijos por su Padre, el mismo Dios.<br /><br />Si a Lavín, cuya militancia católica es incuestionable -incluso tiene una hija religiosa- este discurso destinado a separar las ovejas no le resultó, no se ve razón alguna para que sea exitoso en boca de Piñera: la compañía permanente de su hermano farandulero poco ayuda a relacionarlo con una actitud cristiana.<br /><br />La población chilena ha percibido una práctica cotidiana de entendimiento entre sectores que en el pasado estuvieron luchando en las calles, se ha sensibilizado en materia de tolerancia porque ha visto a cierto grupo dirigente convivir en la diferencia.<br /><br />¿Qué análisis hicieron Piñera y sus asesores que vieron como posible minimizar los efectos de esta práctica con un discurso de intolerancia? Mi impresión es que no repararon en que Chile ha experimentado un cambio cultural significativo en los últimos 16 años, y uno de los aspectos centrales de este cambio es el respeto de las ideas de los otros, lo que ha permitido que agnósticos, ateos y católicos encabecen la alianza política más exitosa de la historia de Chile.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-113682112123069562?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com2tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1132869530966884632005-11-24T16:48:00.000-05:002005-11-24T16:58:50.976-05:00Pitéate un FlaiteEse es el nombre de la nueva campaña radial de Radio Carolina, emisora que en su web declara que su programación “...esta (SIC) dirigida a un público juvenil, ABC1 Y C2, entre los 15 y 25 años. Su programación está centrada, principalmente, a música anglo y latina, acompañada de entretenidos programas.” <br /><br />Seguramente dentro de esos “entretenidos programas” dirigidos a los jóvenes chilenos con poder de compra, se enmarca esta singular campaña que derechamente llama a matar (échate significa en jerga coa, sencillamente, mata) a jóvenes que según la clasificación que los tolerantes y patriotas defensores de la “gente decente de este país” entra en la taxonomía de “flaite”, o sea, joven poco refinado, sin educación, pobre, ¿delincuente?.<br /><br />Esos son los sinónimos que el subtexto de dicha campaña promueve con la expresión “flaite”. Es decir, no nos basta con la exclusión a que nuestra sociedad plutocrática y jerarquizada condena a los pobres, sino que además, se llama a través de una radio a eliminarlos, a estigmatizarlos y condenarlos como grupo. Eso se llama genocidio, y es una de las infracciones más graves al derecho internacional.<br /><br />Y la sumatoria del estigma arroja inmediatamente, y sin paso reflexivo previo alguno, el adjetivo que más aterra hoy a los chilenos: el delincuente.<br /><br />Como no tengo ganas hoy de teorizar mucho, y quiero actualizar rápidamente el blog, los invito al debate.<br /><br />Sólo comentaré que en un país de verdad, los promotores de esta campaña estarían presos. Que ellos son el real peligro, promotores del odio racial, étnico, religioso, político y especialmente social.<br /><br />Que Chile, como signatario del Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, está obligado a reprimir ese tipo de conductas.<br /><br />Que una cultura de paz y de derechos humanos sólo se va a construir si removemos las diferencias, las exclusiones y marginaciones, no si las promovemos.<br /><br />Que como socialista, estoy convencido que las diferencias sociales no son naturales, sino artificialmente creadas, culturalmente validadas y necesarias para mantener un orden excluyente, donde la libertad, la autoconciencia y la autonomía de vida sólo sea patrimonio de unos pocos. Y que por lo mismo, debemos remover, junto con las estructuras sociales que las perpetúan.<br /><br />Y por último, que la campaña que debiésemos promover es encarcela (en ningún caso “pitéate”) a un verdadero Flaite: a los que expoliaron a las empresas del Estado durante la dictadura y pasaron de modestos oficiales de ejército y funcionarios públicos, a multimillonarios, a los que desaparecieron a nuestros familiares por pensar diferente, a los que ejecutaron sumariamente a sus opositores, a los que torturaron y dejaron secuelas permanentes en sus víctimas, a los que nos encerraron con toques de queda, a los que manipularon los medios para desinformarnos, a los que promueven el odio, la segregación y la discriminación, y al principal responsable de esto, hoy paradójicamente arrestado en su domicilio por no pagar tributos por los robos que realizó mientras ejercía el poder total desde la usurpada Presidencia de la República, y luego como Jefe del Ejército, amparado con las constantes y soterradas amenazas de uso de la fuerza con que su círculo pretoriano lo protegía.<br /><br />Radio Carolina está llamando a los jóvenes entre 15 y 25 años, ABC1 y C2, a matar a jóvenes pobres. <br /><br />Haz algo útil: llama a la radio, mándale e-mails, cartas, comunicaciones, y diles que no vas a escuchar sus programas y no vas a comprar los productos y servicios de las empresas que los auspicien. Si esas son las únicas armas que la economía neoliberal nos entrega para defender nuestros derechos y los de todos, usémoslas.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-113286953096688463?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com10tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1127581606420392152005-09-24T11:02:00.000-06:002005-09-24T11:12:28.720-06:00¿Nueva Constitución?<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/1600/Congreso.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/320/Congreso.jpg" border="0" alt="" /></a><br />El pasado 17 de septiembre tuve oportunidad de asistir al Palacio de la Moneda. Se trataba del acto público de promulgación de algunas enmiendas a la Constitución Política de la República de Chile, que introducen modificaciones no menores, que en todo caso hacen menos vergonzante el arreglo institucional post dictadura.<br /><br />Esperando un sobrio acto en que se realizare la promulgación de las reformas y se hicieren votos por una constitución acorde a la voluntad popular, el régimen democrático, al estado de derecho y los derechos humanos (elementos que en otra ocasión tendré oportunidad de demostrar que no existen en la matriz del texto de 1980, y que estas enmiendas no tocan), me encontré con una pirotecnia teatral, digna de Leni Rifensthal o de Einsenstein.<br /><br />Al son de Nabucco, hace su entrada el Presidente de la República, solo, desde el segundo piso del Patio de los Naranjos, descendiendo hacia una multitud variopinta, y que había ocupado las tribunas por estricto orden de llegada (al menos esa regla del régimen democrático se respetó). Luego, se da inicio a una liturgia llena de símbolos: la firma del texto enmendado, la entrega de una copia del mismo a los presidentes del Senado y la Corte Suprema, un sinnúmero de exhortaciones a ponerse de pie, sentarse nuevamente, cantar el Himno Nacional, ya no recuerdo si en el medio de la ceremonia o al final.<br /><br />Todas cosas tolerables, por cierto, máxime tomando en cuenta que mi presencia en el referido acto era absolutamente voluntaria, y me había parecido un acto republicano inaugurar las festividades patrias concurriendo a la casa de los Presidentes de Chile a fin de darle más dignidad a la orgía de alcohol y excesos de comida con que habitualmente se celebra estas fechas. Mas, además era la oportunidad de reconciliarme con estas fechas, expoliadas por Pinochet y sus siúticos seguidores, quienes se apropiaron de la bandera, el escudo, la cordillera, los sauces llorones, y demás signos que ahora sólo son patrimonio de la derecha rancia, que canta al son de las tonadas pictóricas de los Huasos Quincheros o Ginette Acevedo, alusivas a la carreta, el caballo enfermo que se debe sacrificar, las torcacitas, mi banderita chilena y demás, sin pobres, problemas sociales, ni alma popular.<br /><br />Pero lejos de ello, los rostros perplejos de muchos de los concurrentes se fueron desfigurando cada vez más, cuando comenzamos a escuchar, atentos, las palabras del Presidente, y los alcances que, según la Primera Magistratura de la Nación, tenía la firma de dichas enmiendas al texto constitucional. De pronto, nos encontramos con que no era un conjunto de reformas, sino una nueva Constitución, la Constitución Política de 2005, y no sólo eso. Cual taumaturgo aventajado, el Presidente auguraba que por el sólo hecho de firmar el texto con las reformas, se cerraba la transición a la democracia y llegaba la ansiada reconciliación nacional, por cuanto ahora teníamos un texto que nos representaba a todos.<br /><br />Mi sorpresa mutó en terror de estarme volviendo demente, cuando escuché la entrevista que un periodista de Televisión Nacional realizó al mandatario. Ante la pregunta de si esta era una nueva constitución o la misma de 1980, reformada, el Presidente contestó que efectivamente era una nueva, al igual que la de 1833 se generó reformando la de 1828, y la de 1925 fue una reforma de la de 1833. A fuerza de repetición querrá convencérsenos que efectivamente estamos en presencia de un nuevo texto constitucional. Las dudas acerca de mi salud mental fueron disipadas cuando esa misma noche releí los cinco libros de historia constitucional de Chile que están en mi biblioteca.<br /><br />La Constitución de 1833 surgió de las cenizas mezcladas con sangre de los campos de Lircay, que dieron el triunfo por la vía de las armas (resonando el pacifista lema “por la razón o la fuerza”) a los pelucones, quienes pusieron la lápida a los efímeros ensayos liberales y federalistas de los pipiolos, con ayuda de esa Carta Fundamental. El texto de 1925 fue fruto de la comisión constituyente a quien el Presidente Alessandri (luego de los ruidos de sables) encargó como tarea principal enterrar los asomos parlamentarios en que el régimen político había transformado la constitución, para destacar el poder del ejecutivo y apresurarse a evitar el llamado a una asamblea constituyente que el movimiento mutualista se aprestaba a hacer, y que dicho sea de paso, ya poseía un proyecto de constitución aprobado por sus bases de norte a sur, reunidas en el edificio del Teatro Municipal de Santiago, en el mismo año, 1925. Con todo, hubo ratificación plebiscitaria del texto.<br /><br />Ambos textos fueron sucesivamente reformados, lo que permitió su adaptación a la evolución de las fuerzas democráticas que presionaban por cambios sociales significativos, durante todo el siglo XX.<br /><br />Pero lo que se hizo en 1980 no tiene precedentes. El plebiscito, en que además de la aprobación de la constitución se prorrogaba el mandato de Pinochet por ocho años más, a contar del 11 de marzo de 1981, fue una verdadera burla. El fraude electoral, al amparo de la inexistencia de registros electorales, es uno de los factores que le restan legitimidad. El otro y más importante, es su concepción autoritaria y excluyente, reflejada en las llamadas “bases de la institucionalidad”, que contienen hasta el día de hoy, y aún post reformas de 2005, una concepción franquista del poder político, que desconfia de la democracia y por tanto la llena de guardianes. Ello, sumado a las cláusulas pétreas, impide el debate sobre su modificación. La concepción naturalista y conservadora del ser humano, de la sociedad y los grupos intermedios; la desconfianza de los movimientos y partidos políticos; las instituciones contramayoritarias que están previstas para controlar el poder legítimamente generado, más el precario reconocimiento de acciones efectivas para el amparo de afectaciones a los derechos civiles y políticos, y total desamparo de los derechos económicos, sociales y culturales, hacen que esta constitución, incluso con reformas, mantenga las divisiones de opinión sobre la misma (cuestión sin gravedad a mi juicio, pero que es una verdadera obsesión del Presidente) y su falta de representatividad y legitimidad (cuestión de la máxima gravedad).<br /> <br />No tenemos una nueva constitución. No existe la tal Constitución de 2005. No se logrará por arte de magia que su texto sea representativo y que selle la transición, porque la única manera sana de lograr aquello es convocando a todas las fuerzas sociales y políticas del país a un debate que permita asegurar que la legitimidad de la norma suprema que resume las aspiraciones de convivencia de un pueblo. Porque eso es una Constitución, y no como algunos señalan, un mero “rayado de cancha”, fea metáfora, más fea aun que lo que quieren significar, el cretinismo del pueblo de Chile. Y eso me ofende. El único modo legítimo es la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Chile necesita tener una nueva constitución, porque el actor más relevante, el pueblo, no ha dicho ni una palabra sobre ello.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-112758160642039215?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com8tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1125785007469676372005-09-03T15:46:00.000-06:002005-09-03T16:03:27.476-06:00Carpe Diem. Kelsen Poeta<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/1600/kelsen.jpg"><img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/320/kelsen.jpg" border="0" alt="" /></a><br />Aunque no lo crean, Hans Kelsen, además de académico y jurista, era poeta. La siguiente, creo, es una invitación a gozar más la vida y distinguir lo importante de lo urgente.<br /><br />CARPE DIEM<br /><br />Bald, ach Bald wirst du erblassen,<br />Diese schöne Welt verlassen<br />Und vergessen sein<br /><br />Darum sollst du dich nicht sorgen;<br />Stehts ist Heute, nie ist Morgen;<br />Zeit ist Schein.<br /><br />Allzufernes nicht erträumen,<br />Dich kann naher Glück verräumen.<br />Nur was du ergreifst ist dein!<br /><br />(Pronto, oh pronto empalidecerás<br />Dejarás este bello mundo<br />Y serás olvidado<br /><br />Por eso, no debes preocuparte<br />Siempre es hoy, nunca es mañana;<br />El tiempo es ilusión.<br /><br />No sueñes con cosas lejanas,<br />así puedes tener dichas cercanas<br />¡Sólo lo que tú tomas es tuyo!)<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-112578500746967637?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com7tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1124637194064096522005-08-21T08:14:00.000-06:002005-09-24T11:29:09.276-06:00Der Untergang: Hitlers Ende.<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/1600/bildergalerie_bild_1.jpg"><img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/320/bildergalerie_bild_1.jpg" border="0" /></a><br /><br /><br />Alemania es un país, un pueblo y una cultura llena de contrastes. País de grandes filósofos, músicos, científicos, historiadores, en fin, mucho de lo que sentirse orgulloso. Pero, asimismo, encabeza la lista de naciones que más horror y sufrimiento han infligido a la humanidad. Millones de seres humanos, judíos, gays, gitanos y enemigos políticos en general, exterminados, pueblos pisoteados y humillados. Alemania llevó el concepto de genocidio al paroxismo.<br /><br />¿Qué hace que una misma patria de a luz a hijos tan esclarecidos y a otros tan monstruosos? Kundera, creo que en "la Inmortalidad" o en "la Ignorancia", no recuerdo bien, atribuye eso a la vocación de expansión de su cultura, que un pueblo orgulloso de la misma se siente en la obligación de exportar a otros, para iluminarlos, enseñarles el camino. Dice lo mismo del pueblo ruso, analizando el porqué del dominio de alemanes y rusos sobre la modesta y poco envidiable cultura checa.<br /><br />Discrepo de ese tipo de interpretaciones. Creo que cualquier pueblo, cualquier mujer u hombre, sin necesidad de tener una mente monstruosa, puede cometer horrores. Eso es lo preocupante y lo que nos tiene que mantener en alerta.<br /><br />El próximo 1 de septiembre, cuando conmemoremos un aniversario más de la invasión alemana a Polonia que detonó el conflicto mundial y todos sus horrores, se va a estrenar en Chile la película "Der Untergang", traducida como "La Caída", película alemana que retrata los últimos días de Hitler en el Bunker. Recordé que el año pasado leí un artículo en "Der Spiegel", que analizaba la película y se refería a la gran polémica que en ese momento se vivía en Europa, fruto del estreno de la misma.<br /><br />Hago notar que esta es la segunda película alemana, después de "Der letzte Akt", de 1954, en que el personaje principal es Adolf Hitler, quien de acuerdo a lo que he tenido oportunidad de leer está brillantemente interpretado por Bruno Ganz, el inolvidable ángel rebelde de "Der Himmel über Berlin" (Las Alas del Deseo, ¡qué mala traducción!) y de "Im Weiter ferne so Nah" (Tan lejos y tan cerca, mucho mejor traducida).<br /><br />El meollo de la polémica, grave pecado de Ganz, dirigido por Oliver Hirschbiegel, es que la película no presenta al monstruo Hitler, una máquina robótica de matar, sino que vemos a un líder frustrado, traicionado por su círculo de Hierro, herido, derrotado, fracasado y enamorado de Eva Braun. En suma, un ser humano, con emociones y deseos, frustraciones y dolores. Ganz presenta un Hitler demasiado humano.<br /><br />Es comprensible la polémica en Europa. Aclararemos inmediatamente que no invito a la compasión por Hitler, figura que me parece execrable, sino más bien a detenernos a examinar el porqué dicha representación del Hitler humano causa tanto pavor y encono. Y sobre todo en Alemania, cuyo pueblo ha pasado sesenta años cargando el estigma del nacional socialismo, enfrentando su pasado y ralizando actos concretos de reparación.<br /><br />La polémica europea surge porque durante años hemos descansado pensando que el horror, el terror, la masacre y el genocidio son sólo el producto de mentes monstruosas, enajenadas, torcidas, no de seres humanos. El enfrentar a un Hitler - humano, significa encontrarse de frente con una verdad dolorosa de aceptar: que no hay que ser especialmente psicótico, o un monstruo o un engendro inhumano para desencadenar el horror. Esa capacidad destructiva fue producto de un grupo de mujeres y hombres, como Ud. o como yo, liderados por un hombre, como Ud. o como yo, respecto del que se conjugaron elementos singularmente favorables para seguir una doctrina fanática y lunática. La otra lectura (la del Führer monstruo, no humano) es mucho más tranquilizadora, pero falsa. Y a lo mejor, más conveniente para lavar un pasado poco decoroso. Recuerdo que hace un par de meses atrás leía que el ex editor del "Frankfurter Allgemeine", un importante diario alemán, declaraba en una entrevista que el horror de Hitler no fue responsabilidad de los alemanes, que los alemanes sólo pusieron como condimento la disciplina y su característica eficiencia, pero las ideas no eran más que las habituales monstruosidades mediocres de los austriacos. Esas declaraciones me parecieron pueriles y grotescas, pero observemos de dónde vienen. No es un analfabeta inmigrante quien las dice, sino una de las personas más influyentes de la opinión pública germana. Por otra parte, sorprendente fue la tímida reacción a tales declaraciones. En resumen, los alemanes no tienen la culpa, sólo un monstruo austriaco. Los alemanes pueden dormir tranquilos, porque a los monstruos se los puede quemar en la hoguera. Los seres humanos no son capaces de tal barbarie.<br /><br />Ese es el pecado de Bruno Ganz, enrostrarnos lo humano que puede ser el terror, y lo febles que son los mecanismos para controlarlo y deslegitimarlo. Ya nos había advertido de ello Hannah Arendt, en "La Condición Humana" y especialmente en "Los Orígenes del Totalitarismo". Los torturadores, los asesinos, los censores, los agentes de la muerte, todos ellos amaban a sus parejas, a sus hijos, probablemente eran tiernos padres, amaban a su patria (Eric Rohm era gay, amaba a su pareja, un hombre, y mataba a gays por ser enemigos del Reich). En Chile ocurría lo mismo con los verdugos de Pinochet. No eran especialmente monstruosos, eran seres humanos, seres que sin control, son capaces de cometer monstruosidades inenarrables.<br /><br />Estoy cierto que esta visión del Hitler humano trae desasón y miedo, además de ira, pero al mismo tiempo nos hace enfrentar ese desafío. No sigamos confiando en que era un monstruo, porque los monstruos son fáciles de identificar y excluir. Descubrir un ser humano con la potencia de cometer tales horrendos crímenes es lo delicado.<br /><br />Para eso, el único camino es afirmar nuestro método de asegurar un trato justo entre los seres humanos. Un sistema político que permita que el poder no esté concentrado, la democracia; un sistema jurídico donde nadie esté por sobre la ley, el Estado de Derecho; y un sistema de derechos y garantías que nadie pueda transgredir ni afectar, sin pagar caras consecuencias, los derechos humanos. Esas son nuestras armas para protegernos de lo que seres humanos como Ud. o como yo pueden cometer cuando el poder se concentra sin contrapeso y con vocaciones mesiánicas.<br /><br />No los invito a ver la película para enternecerse o compadecer a Adolf Hitler. Los invito a verla para reflexionar acerca de la constitución de nuestra propia humanidad individual, y examinar hasta qué punto esa humananidad puede aportar a la reconstitución de una comunidad ética en Chile, para que el "Nie Wieder" de Willy Brandt resuene en nuestra patria con un sólido y cierto "Nunca más".<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-112463719406409652?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com6tag:blogger.com,1999:blog-14748580.post-1124021651312020282005-08-14T06:11:00.000-06:002005-09-24T11:29:55.286-06:00¿Qué es Ilustración? Immanuel Kant<a href="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/1600/Kant.jpg"><img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1073/1345/320/Kant.jpg" border="0" /></a><br /><br />La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración.<br />La mayoría de los hombres, a pesar de que la naturaleza los ha librado desde tiempo atrás de conducción ajena (naturaliter maiorennes), permanecen con gusto bajo ella a lo largo de la vida, debido a la pereza y la cobardía. Por eso les es muy fácil a los otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo ser menor de edad! Si tengo un libro que piensa por mí, un pastor que reemplaza mi conciencia moral, un médico que juzga acerca de mi dieta, y así sucesivamente, no necesitaré del propio esfuerzo. Con sólo poder pagar, no tengo necesidad de pensar: otro tomará mi puesto en tan fastidiosa tarea. Como la mayoría de los hombres (y entre ellos la totalidad del bello sexo) tienen por muy peligroso el paso a la mayoría de edad, fuera de ser penoso, aquellos tutores ya se han cuidado muy amablemente de tomar sobre sí semejante superintendencia. Después de haber atontado sus reses domesticadas, de modo que estas pacíficas criaturas no osan dar un solo paso fuera de las andaderas en que están metidas, les mostraron el riesgo que las amenaza si intentan marchar solas. Lo cierto es que ese riesgo no es tan grande, pues después de algunas caídas habrían aprendido a caminar; pero los ejemplos de esos accidentes por lo común producen timidez y espanto, y alejan todo ulterior intento de rehacer semejante experiencia.<br />Por tanto, a cada hombre individual le es difícil salir de la minoría de edad, casi convertida en naturaleza suya; inclusive, le ha cobrado afición. Por el momento es realmente incapaz de servirse del propio entendimiento, porque jamás se le deja hacer dicho ensayo. Los grillos que atan a la persistente minoría de edad están dados por reglamentos y fórmulas: instrumentos mecánicos de un uso racional, o mejor de un abuso de sus dotes naturales. Por no estar habituado a los movimientos libres, quien se desprenda de esos grillos quizá diera un inseguro salto por encima de alguna estrechísima zanja. Por eso, sólo son pocos los que, por esfuerzo del propio espíritu, logran salir de la minoría de edad y andar, sin embargo, con seguro paso.<br />Pero, en cambio, es posible que el público se ilustre a sí mismo, siempre que se le deje en libertad; incluso, casi es inevitable. En efecto, siempre se encontrarán algunos hombres que piensen por sí mismos, hasta entre los tutores instituidos por la confusa masa. Ellos, después de haber rechazado el yugo de la minoría de edad, ensancharán el espíritu de una estimación racional del propio valor y de la vocación que todo hombre tiene: la de pensar por sí mismo. Notemos en particular que con anterioridad los tutores habían puesto al público bajo ese yugo, estando después obligados a someterse al mismo. Tal cosa ocurre cuando algunos, por sí mismos incapaces de toda ilustración, los incitan a la sublevación: tan dañoso es inculcar prejuicios, ya que ellos terminan por vengarse de los que han sido sus autores o propagadores. Luego, el público puede alcanzar ilustración sólo lentamente. Quizá por una revolución sea posible producir la caída del despotismo personal o de alguna opresión interesada y ambiciosa; pero jamás se logrará por este camino la verdadera reforma del modo de pensar, sino que surgirán nuevos prejuicios que, como los antiguos, servirán de andaderas para la mayor parte de la masa, privada de pensamiento.<br />Sin embargo, para esa ilustración sólo se exige libertad y, por cierto, la más inofensiva de todas las que llevan tal nombre, a saber, la libertad de hacer un uso público de la propia razón, en cualquier dominio. Pero oigo exclamar por doquier: ¡no razones! El oficial dice: ¡no razones, adiéstrate! El financista: ¡no razones y paga! El pastor: ¡no razones, ten fe! (Un único señor dice en el mundo: ¡razonad todo lo que queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced!) Por todos lados, pues, encontramos limitaciones de la libertad. Pero ¿cuál de ellas impide la ilustración y cuáles, por el contrario, la fomentan? He aquí mi respuesta: el uso público de la razón siempre debe ser libre, y es el único que puede producir la ilustración de los hombres. El uso privado, en cambio, ha de ser con frecuencia severamente limitado, sin que se obstaculice de un modo particular el progreso de la ilustración.<br />Entiendo por uso público de la propia razón el que alguien hace de ella, en cuanto docto, y ante la totalidad del público del mundo de lectores. Llamo uso privado al empleo de la razón que se le permite al hombre dentro de un puesto civil o de una función que se le confía. Ahora bien, en muchas ocupaciones concernientes al interés de la comunidad son necesarios ciertos mecanismos, por medio de los cuales algunos de sus miembros se tienen que comportar de modo meramente pasivo, para que, mediante cierta unanimidad artificial, el gobierno los dirija hacia fines públicos, o al menos, para que se limite la destrucción de los mismos. Como es natural, en este caso no es permitido razonar, sino que se necesita obedecer. Pero en cuanto a esta parte de la máquina, se la considera miembro de una comunidad íntegra o, incluso, de la sociedad cosmopolita; en cuanto se la estima en su calidad de docto que, mediante escritos, se dirige a un público en sentido propio, puede razonar sobre todo, sin que por ello padezcan las ocupaciones que en parte le son asignadas en cuanto miembro pasivo. Así, por ejemplo, sería muy peligroso si un oficial, que debe obedecer al superior, se pusiera a argumentar en voz alta, estando de servicio, acerca de la conveniencia o inutilidad de la orden recibida. Tiene que obedecer.<br />Pero no se le puede prohibir con justicia hacer observaciones, en cuanto docto, acerca de los defectos del servicio militar y presentarlas ante el juicio del público. El ciudadano no se puede negar a pagar los impuestos que le son asignados, tanto que una censura impertinente a esa carga, en el momento que deba pagarla, puede ser castigada por escandalosa (pues podría ocasionar resistencias generales). Pero, sin embargo, no actuará en contra del deber de un ciudadano si, como docto, manifiesta públicamente sus ideas acerca de la inconveniencia o injusticia de tales impuestos. De la misma manera, un sacerdote está obligado a enseñar a sus catecúmenos y a su comunidad según el símbolo de la Iglesia a que sirve, puesto que ha sido admitido en ella con esa condición. Pero, como docto, tiene plena libertad, y hasta la misión, de comunicar al público sus ideas —cuidadosamente examinadas y bien intencionadas— acerca de los defectos de ese símbolo; es decir, debe exponer al público las proposiciones relativas a un mejoramiento de las instituciones, referidas a la religión y a la Iglesia. En esto no hay nada que pueda provocar en él escrúpulos de conciencia. Presentará lo que enseña en virtud de su función —en tanto conductor de la Iglesia— como algo que no ha de enseñar con arbitraria libertad, y según sus propias opiniones, porque se ha comprometido a predicar de acuerdo con prescripciones y en nombre de una autoridad ajena. Dirá: nuestra Iglesia enseña esto o aquello, para lo cual se sirve de determinados argumentos. En tal ocasión deducirá todo lo que es útil para su comunidad de proposiciones a las que él mismo no se sometería con plena convicción; pero se ha comprometido a exponerlas, porque no es absolutamente imposible que en ellas se oculte cierta verdad que, al menos, no es en todos los casos contraria a la religión íntima. Si no creyese esto último, no podría conservar su función sin sentir los reproches de su conciencia moral, y tendría que renunciar. Luego el uso que un predicador hace de su razón ante la comunidad es meramente privado, puesto que dicha comunidad sólo constituye una reunión familiar, por amplia que sea. Con respecto a la misma, el sacerdote no es libre, ni tampoco debe serlo, puesto que ejecuta una orden que le es extraña. Como docto, en cambio, que habla mediante escritos al público, propiamente dicho, es decir, al mundo, el sacerdote gozará, dentro del uso público de su razón, de una ilimitada libertad para servirse de la misma y, de ese modo, para hablar en nombre propio. En efecto, pretender que los tutores del pueblo (en cuestiones espirituales) sean también menores de edad, constituye un absurdo capaz de desembocar en la eternización de la insensatez.<br /><br />Pero una sociedad eclesiástica tal, un sínodo semejante de la Iglesia, es decir, una classis de reverendos (como la llaman los holandeses) ¿no podría acaso comprometerse y jurar sobre algún símbolo invariable que llevaría así a una incesante y suprema tutela sobre cada uno de sus miembros y, mediante ellos, sobre el pueblo? ¿De ese modo no lograría eternizarse? Digo que es absolutamente imposible. Semejante contrato, que excluiría para siempre toda ulterior ilustración del género humano es, en sí mismo, sin más nulo e inexistente, aunque fuera confirmado por el poder supremo, el congreso y los más solemnes tratados de paz. Una época no se puede obligar ni juramentar para poner a la siguiente en la condición de que le sea imposible ampliar sus conocimientos (sobre todo los muy urgentes), purificarlos de errores y, en general, promover la ilustración. Sería un crimen contra la naturaleza humana, cuya destinación originaria consiste, justamente, en ese progresar. La posteridad está plenamente justificada para rechazar aquellos decretos, aceptados de modo incompetente y criminal. La piedra de toque de todo lo que se puede decidir como ley para un pueblo yace en esta cuestión: ¿un pueblo podría imponerse a sí mismo semejante ley? Eso podría ocurrir si por así decirlo, tuviese la esperanza de alcanzar, en corto y determinado tiempo, una ley mejor, capaz de introducir cierta ordenación. Pero, al mismo tiempo, cada ciudadano, principalmente los sacerdotes, en calidad de doctos, debieran tener libertad de llevar sus observaciones públicamente, es decir, por escrito, acerca de los defectos de la actual institución. Mientras tanto —hasta que la intelección de la cualidad de estos asuntos se hubiese extendido lo suficiente y estuviese confirmada, de tal modo que el acuerdo de su voces (aunque no la de todos) pudiera elevar ante el trono una propuesta para proteger las comunidades que se habían unido en una dirección modificada de la religión, según los conceptos propios de una comprensión más ilustrada, sin impedir que los que quieran permanecer fieles a la antigua lo hagan así— mientras tanto, pues, perduraría el orden establecido. Pero constituye algo absolutamente prohibido unirse por una constitución religiosa inconmovible, que públicamente no debe ser puesta en duda por nadie, aunque más no fuese durante lo que dura la vida de un hombre, y que aniquila y torna infecundo un período del progreso de la humanidad hacia su perfeccionamiento, tornándose, incluso, nociva para la posteridad. Un hombre, con respecto a su propia persona y por cierto tiempo, puede dilatar la adquisición de una ilustración que está obligado a poseer; pero renunciar a ella, con relación a la propia persona, y con mayor razón aún con referencia a la posteridad, significa violar y pisotear los sagrados derechos de la humanidad. Pero lo que un pueblo no puede decidir por sí mismo, menos lo podrá hacer un monarca en nombre del mismo. En efecto, su autoridad legisladora se debe a que reúne en la suya la voluntad de todo el pueblo. Si el monarca se inquieta para que cualquier verdadero o presunto perfeccionamiento se concilie con el orden civil, podrá permitir que los súbditos hagan por sí mismos lo que consideran necesario para la salvación de sus almas. Se trata de algo que no le concierne; en cambio, le importará mucho evitar que unos a los otros se impidan con violencia trabajar, con toda la capacidad de que son capaces, por la determinación y fomento de dicha salvación.<br />Inclusive se agravaría su majestad si se mezclase en estas cosas, sometiendo a inspección gubernamental los escritos con que los súbditos tratan de exponer sus pensamientos con pureza, salvo que lo hiciera convencido del propio y supremo dictamen intelectual —con lo cual se prestaría al reproche Caesar non est supra grammaticos— o que rebajara su poder supremo lo suficiente como para amparar dentro del Estado el despotismo clerical de algunos tiranos, ejercido sobre los restantes súbditos.<br />Luego, si se nos preguntara ¿vivimos ahora en una época ilustrada? responderíamos que no, pero sí en una época de ilustración. Todavía falta mucho para que la totalidad de los hombres, en su actual condición, sean capaces o estén en posición de servirse bien y con seguridad del propio entendimiento, sin acudir a extraña conducción. Sin embargo, ahora tienen el campo abierto para trabajar libremente por el logro de esa meta, y los obstáculos para una ilustración general, o para la salida de una culpable minoría de edad, son cada vez menores. Ya tenemos claros indicios de ello. Desde este punto de vista, nuestro tiempo es la época de la ilustración o “el siglo de Federico”.<br />Un príncipe que no encuentra indigno de sí declarar que sostiene como deber no prescribir nada a los hombres en cuestiones de religión, sino que los deja en plena libertad y que, por tanto, rechaza al altivo nombre de tolerancia, es un príncipe ilustrado, y merece que el mundo y la posteridad lo ensalce con agradecimiento. Al menos desde el gobierno, fue el primero en sacar al género humano de la minoría de edad, dejando a cada uno en libertad para que se sirva de la propia razón en todo lo que concierne a cuestiones de conciencia moral. Bajo él, dignísimos clérigos —sin perjuicio de sus deberes profesionales— pueden someter al mundo, en su calidad de doctos, libre y públicamente, los juicios y opiniones que en ciertos puntos se apartan del símbolo aceptado. Tal libertad es aún mayor entre los que no están limitados por algún deber profesional. Este espíritu de libertad se extiende también exteriormente, alcanzando incluso los lugares en que debe luchar contra los obstáculos externos de un gobierno que equivoca sus obligaciones. Tal circunstancia constituye un claro ejemplo para este último, pues tratándose de la libertad, no debe haber la menor preocupación por la paz exterior y la solidaridad de la comunidad. Los hombres salen gradualmente del estado de rusticidad por propio trabajo, siempre que no se trate de mantenerlos artificiosamente en esa condición.<br />He puesto el punto principal de la ilustración —es decir, del hecho por el cual el hombre sale de una minoría de edad de la que es culpable— en la cuestión religiosa, porque para las artes y las ciencias los que dominan no tienen ningún interés en representar el papel de tutores de sus súbditos. Además, la minoría de edad en cuestiones religiosas es la que ofrece mayor peligro: también es la más deshonrosa. Pero el modo de pensar de un jefe de Estado que favorece esa libertad llega todavía más lejos y comprende que, en lo referente a la legislación, no es peligroso permitir que los súbditos hagan un uso público de la propia razón y expongan públicamente al mundo los pensamientos relativos a una concepción más perfecta de esa legislación, la que puede incluir una franca crítica a la existente. También en esto damos un brillante ejemplo, pues ningún monarca se anticipó al que nosotros honramos.<br />Pero sólo alguien que por estar ilustrado no teme las sombras y, al mismo tiempo, dispone de un ejército numeroso y disciplinado, que les garantiza a los ciudadanos una paz interior, sólo él podrá decir algo que no es lícito en un Estado libre: ¡razonad tanto como queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced! Se muestra aquí una extraña y no esperada marcha de las cosas humanas; pero si la contemplamos en la amplitud de su trayectoria, todo es en ella paradójico. Un mayor grado de libertad civil parecería ventajoso para la libertad del espíritu del pueblo y, sin embargo, le fija límites infranqueables. Un grado menor, en cambio, le procura espacio para la extensión de todos sus poderes. Una vez que la Naturaleza, bajo esta dura cáscara, ha desarrollado la semilla que cuida con extrema ternura, es decir, la inclinación y disposición al libre pensamiento, ese hecho repercute gradualmente sobre el modo de sentir del pueblo (con lo cual éste va siendo poco a poco más capaz de una libertad de obrar) y hasta en los principios de gobierno, que encuentra como provechoso tratar al hombre conforme a su dignidad, puesto que es algo más que una máquina.<br />Kant: Filosofía de la Historia. Ed. Nova. Buenos Aires.<div class="blogger-post-footer"><img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/14748580-112402165131202028?l=alvarofuentealba.blogspot.com'/></div>Alvaro Fuentealbahttp://www.blogger.com/profile/14834423916015628648noreply@blogger.com2